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Estrellas en la ruina
Son jóvenes, llenan estadios, frecuentan los espacios más exclusivos de las mejores discotecas del mundo, están rodeados de las féminas más bellas del planeta tierra, portan ostentosas joyas, la ropa más llamativa y no se conforman con una única mansión de cuatrocientos metros cuadrados. No son personas cualquiera, son uno de los pocos elegidos cuyo talento natural para el deporte sobrepasa las cualidades del humano medio y se acerca más al rendimiento de semidioses. Son los deportistas profesionales.
Aquellos que parecen navegar entre el éxito en realidad es el target de población con mayor número de probabilidades de declararse en bancarrota, puesto que su talonario cae en picado con la misma rapidez que su talento. Quizá parezca extraño, pero las cifras son reveladoras, el 78% de los jugadores de la NFL se declara en bancarrota dos años después de su retiro. Mientras que el 60% de aquellos que se dedican a meter canastas en la NBA se ven arruinados cinco años después de estar inactivos.
Esto es el lado más oscuro del deporte: El despilfarro.